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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Pr. Walter Ruiz 

Comentarios de la Lección de la Escuela Sabática 

2do. Trimestre de 2008 

"Jesús es maravilloso" 

Lección 10 

7 de Junio de 2008 

El significado de su muerte 



Versículo central: "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para ser- 
vir y para dar su vida en rescate por muchos" (Marcos 1 0:45). 

El alcance de la muerte de Cristo es uno de los temas más importantes de las Escritu- 
ras. Sin embargo, las implicaciones de este sacrificio no son entendidas por muchas 
personas, cristianos incluidos. Hoy veremos diferentes perspectivas del significado de 
la obra redentora lograda en la Cruz. 

Nacido para morir (Lucas 2:25-35) 

Simeón era un hombre justo y devoto que escudriñaba las Escrituras y esperaba la ve- 
nida del Mesías. El Espíritu Santo estaba con él. Las características de la vida de este 
hijo de Dios son una ilustración de lo que un cristiano debe anhelar obtener. Para él, la 
vida y la muerte de Cristo significaban la liberación del pecado, la luz de la salvación 
para todos los hombres y la manifestación de la gloria de Dios en medio de su Pueblo. 

La muerte de Cristo es un hecho tan determinante para la persona que la contempla, 
que uno no puede seguir adelante en la vida sin tomar una decisión. Muchos rechazan 
la muerte expiatoria en la Cruz. Esto significa su caída. Otros la aceptan con gozo y son 
exaltados por el Señor, pues ya no son sus enemigos, sino sus hijos. La muerte de 
Jesús sería una espada que atravesaría el corazón de su propia madre. 

Cómo sucedió 

El ministerio de Cristo fue de un continuo avance sincronizado con la profecía. En el 
tiempo debido, el Mesías entregó su vida, que le fue quitada por los hombres. Los su- 
cesos hasta su muerte fueron terribles para Jesús. El que no conocía el pecado, ahora 
debía gustar la más horrible de las muertes, cargando sobre sí la culpa de la humani- 
dad, que fue lo que le arrancó la vida últimamente. Jesús tomó la decisión más valiente, 
confiando en el poder sustentador del Padre. 

No podemos echar la culpa a ninguna raza por la muerte del Mesías. Los azotes, los 
golpes, los clavos y la cruz eran parte de una muerte cruel pero lenta. El Señor estuvo 
apenas tres horas suspendido entre el cielo y la tierra. Fue levantado en la cruz, mien- 
tras nuestros pecados aplastaban su corazón, haciéndole sentirse definitivamente se- 
parado del Padre ¡Qué sacrificio, qué amor! 



Lo que su muerte logró 

Por medio de su muerte, Jesús hizo posible para nosotros el perdón de nuestros peca- 
dos y una real reconciliación con Dios. Hay cuatro puntos que considerar y son los si- 
guientes: 

• La muerte de Cristo fue un sacrificio: En Efesios 5:1 ,2 Pablo nos anima a imitar a 
Cristo, quien se ofreció a sí mismo como sacrificio en nuestro favor. Él fue la dádi- 
va perfecta, el don que podía librarnos del pecado, pues era perfecto, sin contami- 
nación y el único con capacidad de vencer la muerte, por la vida que emanaba de 
sí. De la misma manera, para todos los que nos conocen y nos rodean, nosotros 
podemos ser exactamente lo que ellos necesitan para aceptar la redención en 
Cristo. 

• Su muerte nos rescató (Mateo 20:28): Jesús puso su vida por la nuestra. Experi- 
mentó la muerte segunda para rescatarnos de ese triste destino. En él somos li- 
bres para vivir. 

• Su muerte es propiciatoria (Hebreos 2:17): Si creo en Cristo hoy, me puedo acer- 
car al Padre para pedir perdón por mi vida. El Padre nos perdona en virtud de la 
muerte de Cristo. "Sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados." 
Nuestros pecados son lavados y cubiertos por la sangre eficaz de Cristo. Sin él no 
tendríamos ninguna esperanza. Es por su sangre derramada que Cristo hoy puede 
oficiar ante el Padre por nosotros, como Sumo Sacerdote. 

• Su muerte nos reconcilia (Romanos 5:8-11; 2 Corintios 5:18-21): Dios nos ha re- 
conciliado consigo mismo a través de la sangre de Cristo. Él abrió para nosotros un 
camino antes imposible por ser enemigos de Dios. Creyendo en él hoy somos sus 
amigos y podemos entrar en el camino de la salvación, hasta el fin del tiempo de 
gracia. 

La seguridad del universo. 

La cruz es el punto culminante de la manifestación del amor de Dios al mundo. Pero 
también es la mayor manifestación de lo que es el pecado y la maldad. Esto fue con- 
templado por los hombres y por el universo entero en terrible estupefacción. Los ánge- 
les velaron sus rostros al contemplar al Creador dando su vida en rescate por el hom- 
bre. 

Ya no hay duda en cuanto a lo que el pecado propone como opción de vida, o mejor di- 
cho, como opción de muerte eterna. Es por esto que la cruz asegura la eliminación 
completa del pecado cuando Cristo vuelva, no sólo de la tierra, sino de todo el universo. 
El pecado se irá para no volver jamás. Todo esto ha sido logrado por la sangre de Cris- 
to. 

Hoy el Espíritu dice "Ven", la Esposa dice "Ven", y por favor, si estás oyendo, ven y to- 
ma gratuitamente del agua de vida en Jesucristo, Señor nuestro.